Cuando nos olvidamos de lo demás y aceptamos lo que somos, nuestro potencial no conoce límites. El futuro está lleno de promesas y el presente de expectativas. Es cuando denegamos nuestros instintos y lo que somos realmente que empieza la incertidumbre. ¿Dónde nos lleva esta senda? ¿Cuándo terminarán los cambios? ¿Es esta transformación un don o una maldición?
Y la pregunta más importante para todos aquellos que temen al futuro. ¿Podemos cambiar lo que somos?
Una vez alguien dijo: "Vive cada día como si fuera el último, por que un día de estos lo será".
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