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miércoles, 14 de octubre de 2009

Sólo me arrepiento de lo que no he hecho.

—Pero díselo.
—¿El qué?
—Que le quieres.
—Ni hablar
—No tienes nada que perder, y te arrepentirás si no lo haces. Yo nunca se lo dije lo suficiente, tendría que habérselo dicho cada día, porque era perfecto cada día. Las películas no se acaban hasta que sale la palabra fin.

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